Una paradoja difícil de resolver
El fentanilo se ha convertido en uno de los mayores problemas de salud pública en Estados Unidos.
Es barato, potente y extremadamente letal.
Desde fuera, hay algo que resulta difícil de entender.
Una sustancia con una tasa de mortalidad tan alta no parece encajar bien en un mercado estable y duradero.
Aun así, su presencia no disminuye.
Las cifras se repiten año tras año y el problema se cronifica.
No hace falta buscar intenciones ocultas ni señalar culpables.
Basta con reconocer la complejidad del fenómeno.
Cuando una sustancia provoca consecuencias tan graves y persistentes,
la pregunta no es solo quién la produce o la distribuye,
sino por qué resulta tan difícil contener sus efectos.
A veces, comprender un problema no implica acusar a nadie,
sino aceptar que no todo tiene una solución sencilla.